SORTEANDO OBSTÁCULOS


Estando por Naguabo decidí que correría patines en una cancha que había visto antes de llegar al hotel donde me hospedaría por dos días. La mañana siguiente de haber llegado salí  temprano en la mañana para darme cuenta que aunque de lejos se veía un buen lugar para patinar tristemente no lo era. El lugar era un desastre,

lleno de piedras de vidrios y tenía muchos rotos. Obviamente una pesadilla para una patinadora en pañales así como yo... Dudé, algo típico en mí ante situaciones de peligro pero ahí estaba con patines en mano y muchas ganas. Me lancé a la aventura de sortear los putos obstáculos que tenía a mi alrededor porque quería patinar. Ya estoy harta de huir.


Ahí la cosa se apretó, empecé con precaución, mirando el piso y esquivando cosillas, incluso esposo ayudó quitando algunos obstáculos grandes. Ya estaba más sueltecita, patina que te patina, sonriente me sentía volar.
Cuando sin esperarlo una piedrita pequeña, una mugrienta piedrita se metió y tropecé recuperé balance rápido y me fije a los lados a ver si había alguien además de mi esposo y unos perros realengos mirándome, respire al no ver a nadie. Seguí montada en las cuatro ruedas y otra vez una nueva piedra y otra, y otra y otrasss. Hasta que... vino esta analogía:

Imagina que decides vivir en libertad, dejando atrás los complejos e inseguridades pero este es un terreno nuevo para ti. Decidiste ponerte ese traje de baño de dos piezas olvidando las estrías o tal vez quisiste ponerte ese pantalón corto aún con las venas varicosas y la celulitis.  Imagina la escena, tu bien ready te ves y sientes bellx. Y cuando sale al terreno te tropiezas con esta piedra que viene disfrazada de persona (muchas veces familia) y te dice: oye tu como que estás más gorda, tu ignoras y  aunque la duda apareció sigues chilin. Pero vuelve otra piedrita:  ay no se cómo te atreviste a ponerte eso, ahi miras buscando a ver si hay alguien mas que haya visto este resbalón y está ready para reirse. En ese momento respiras, aprietas las nalgas porque puñeta te sientes bien con esa ropa, te miraste veinte veces en el espejo y el te repitio que estabas matadorx y sigues hacia delante.
Vuelves a  ignorar los comentarios hasta que llega ese que se mete dentro de tu piel... ese que te hace querer cubrirte y volver a esconderte. Ese que te hace dudar de ti. Ese que te tumba... (puedes insertar aquí esa piedra)


Y yo solo tengo una pregunta para ti: cuando esto te pase ¿Qué harás???


Si volvemos a los patines yo estaba cagá! No quería cortarme, no quería caerme hasta que recordé: coño tengo rodilleras, tengo muñequeras, tengo casco y muchas ganas de correr. Estoy protegida, si una piedra me hace caer tengo como mitigar el golpe. Y eso es lo que hace la autoestima con los complejos. Nos protege de los comentarios idiotas de la gente. Por eso es importante nutrirnos y construir una estima fuerte porque las piedras y vidrios seguirán apareciendo. Pero si conocemos nuestro valor más allá de lo que los demás pueden decir podremos sortear todos los obstáculos que vengan y si nos rodeamos de gente buena que nos ayude a quitar algunos que son mas grandes harán nuestro patinar por la vida mucho mejor.

Y no quiero que malinterpreten y piensen que con una autoestima saludable no tendrás momentos de duda lo que si te aseguro  es que encontrarás las herramientas para levantarte si llegas a caer y si no las tienes aun de seguro hay gente a tu alrededor que gustosamente te ayudarán a levantar. No estas solx!!💜





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