Con Break Y Sin Descanso

Estas bien rica. Quiero darte en esa con break y sin descanso. Eran las dos de la tarde y ese mensaje llegó a mi celular. Una sonrisa curiosa se posó en mi cara. ¿Quién carajos tuvo el atrevimiento de invadirme así? No era un numero conocido, aunque tal vez sea uno olvidado.


Seguramente alguna de las que me habita ha de saber quien es, pensé. Silencio. Todas se callaron, menos la voz en mi cabeza. Ella siguió buscando quien podría ser el humano tras el mensaje, mas eso no era lo importante. Lo realmente importante para mi eran las palabras.

Sebas, mi profesor de escritura me dijo una vez que como escritora debía obsesionarme con las palabras. Durante meses lo ignoré. Palabras.
¿Qué son las palabras? Para mi son pensamientos explicados y divididos en un idioma comprensible para que alguien más pueda entenderlas, disfrutarlas y hacerlas suyas. Y las palabras de ese mensaje no eran mías, aunque podrían serlo porque me encanta la cafrería.

En la cafrería hay algo radical y revolucionario; hablar en lenguaje cafre para que la gente se sonroje, incomode y moleste es delicioso. Igual pasa con el reggaetón y sus letras. Lo que molesta a muchos no es el mensaje es la forma; pero olvidan que en la forma está el mensaje. Que esas palabras cafres mezcladas con ese ritmo y movimiento son la forma para obsesionar.
 
Y tal vez sí me obsesioné con esas dos frases de un humano sin rostro que invadió mi teléfono. Estas bien rica. Quiero darte en esa con break y sin descanso. No me importa si fue humano, fantasma, o extraterrestre quien las escribió lo que me importa una vez mas son las palabras, ese conjunto de letras que entendió eran las precisas para hacer una invitación a alguien más.

Digo esto porque no creo que ese mensaje haya sido puntualmente para mi. Y ante esto no me quedó mas remedio que ir sobre mi obsesión, esa que me trajo a escribir: las palabras. Esas que fueron vulgares, pero que lograron su objetivo: llamar mi atención, tentarme, pero mas que eso me sirvieron de inspiración. Mezclándolas con misterio jugué con ellas.

Las reacomodé para crear la combinación perfecta que me hiciera abrir de piernas y ofrecerme al placer… Ese que me dan las palabras al reescribirlas. Les cambié el significado, el sentido; su impacto.

Y si en lugar de darme en esa con break y sin descanso hubiese escrito: Voy a saciar mis ganas de ti, dejándote extasiada. Solo de pensarlo un corrientazo golpeó justo ahí donde quieren darme con break y sin descanso. En la mente porque es ahí donde me gusta que me den cuando lo permito. Porque las palabras tienen poder y quien las sabe usar también. Por eso escribo. Porque me gusta la cafrería convertida en poesía.

No me malinterpreten que no es hipocresía lo que digo. Que es posible esa fusión entre cafrería y poesía. Si no pregúntenle a Juan Luis Guerra que todavía está deseando convertirse en pez y restregar su nariz en sabrá Dios qué pecera! Y eso es lo bonito de las palabras que pueden decir lo mismo de manera diferente. De las sensaciones que despiertan en quien las escucha, las lee y las escribe, en quien las piensa y las conjura.

Y volviendo a darme con break y sin descanso que amablemente transformé en "saciarse conmigo dejándome extasiada". Quiero que sepan que de esta manera su significado es diferente... En mi supone saberse deseada y no usada. Saberse pensada y hecha para recibir placer, no solo para ser el placer encarnado sino como principio y final. Saberse infinita.

Eso nos pasa mucho, déjeme decir nos pasa y generalizar un poco, por favor para no sentirme tan pendeja y vulnerable diciéndoles que me gusta el bellaqueo literario. Porque me ha tomado mucho tiempo entender que no estoy solo para satisfacer y aunque ya lo sé, poder identificarlo en este mensaje me tomó casi un día y apalabrarlo varios más.

Porque como pudieron darse cuenta en el comienzo de esta entrada se podrí decir que me gustó el mensaje aunque me chocó. No tanto por su forma sino por lo que me hizo sentir y ahí es donde una vez más queda evidenciado el poder que tienen las palabras. También de ahí será que Sebas sacaría lo de obsesionarme con las palabras.

Mira si me obsesioné tanto que tuve que cambiar las palabras iniciales convirtiéndolas en una frase simple pero potente. No quise dejar de pensar en ellas, en quien las escribió y en mí. Porque si bien es cierto que para alguna de las que me habita, este mensaje de seguro le gustó, la mujer exponencial que formamos (ellas y yo) necesita más que solo palabras que la obsesionen. Necesita palabras que la hagan sentir bien. Palabras que se puedan transformar en hechos; palabras únicas e irrepetibles que sean pensadas para ella, para provocarla, para satisfacerla…

 
Ya no soy la que una vez conocieron, ahora esta que se obsesiona con las palabras no quiere ser objeto de deseo, esta necesita saberse deseante y tratada como tal. No quiero que me des con break y sin descanso. Yo quiero que me acompañes al éxtasis, que te sacies de mi con mi gozo, con mi disfrute; si no, no lo quiero… Así que me cogeré un break, descansaré y volveré la semana que viene con mas...

Y ustedes ¿Cuál eligen? El mensaje inicial o el arreglado


*Apalabrar es lo que se dice cuando logras expresar tus sentimientos usando palabras, no cuando lo resuelves con un !ay no se como explicarte lo que siento!

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