Del Miedo con Gracia y Mari; y una contradicción.

Siempre he sido una cobarde. Desde que tengo uso de razón he tenido miedo. Miedo a caerme, a equivocarme, a no gustar, a que no me quieran, a que me critiquen, a fracasar, y a las películas de fantasmas, demonios, brujas. Ahora también le tengo miedo a los hombres, también a las mujeres porque mi abuela decía que tus amigas te pueden quitar al marido. Tengo miedo de joder a mis hijos, tengo miedo a morir, miedo al éxito porque como carajos podría pasarme lo bueno sin que me cueste…

He tenido miedo a ser olvidada, a que me odien, a que se burlen, a que me recuerden. He tenido miedo de todo; hasta de lo que no sé. Le tenía miedo a los animales, a todos. No se como iba a la playa, creo que también le tengo miedo a la hipocresía porque a veces te hace atrevida. Porque ignorando las cosas de seguro no existen así como los peces. Durante mucho tiempo pensé que en la playa los peces ante un movimiento humano se alejaban pero luego supe que los cabrones no se iban y me tocó fingir que ya no tenía miedo porque me gustaba la playa. Me gusta el mar aunque le tengo miedo. Tengo miedo de ahogarme , de que mi cuerpo sea tragado y devuelto mordida por los peces a los que fingí dejar de tenerles miedo. Llegar a una orilla rocosa y cual animal varado se infle, apeste y luego explote quedando más expuesta todavía. 

Mi vida ha sido un horror temiendo a lo que me espera, no importa cuán lenta o rápida vaya yo. Y ¿Qué es lo que me espera? La muerte y a ti también, esa si que no tiene miedo pues tiene la certeza que todos llegaremos a sus pies. Ante esta verdad entonces ¿a qué le tememos entonces en realidad? Hago pausa para que piensen, (yo lo hice).

Mi respuesta: no hay algo que temer. Es ahí donde esta la gracia, renaciendo al despertar. Porque de morir ya lo hacemos cada noche. Hoy prefiero arriesgarme viviendo. Haciendo locuras, amando y hasta odiando. Elijo lo antes mencionado a temer. Ya no quiero temer a la opinión de alguien que seguramente tiene más miedo que yo. Estoy harta de que el miedo a una opinión diferente a mi sentir me altere los sentidos y me haga ocultarme. Ya he tenido miedo durante tanto que ahora cualquier monstruo me parece un pendejo y aunque me asustan ya no me paralizan. Sigo cautious pero insidiosa. De algo me voy a morir y de miedo no será.  Y entonces ¿Qué hacemos?

¿Qué es lo próximo? Comerme al mundo un bocado a la vez. Una letra, una palabra, un baile a la vez. Una sonrisa, una mordida de labios y un guiño. Un roce, un te quiero, un tal vez más no un después. Es un ahora, tengo que ganarle tiempo al tiempo; que la muerte me acompaña silente mas no decide ella mi suerte.

Y si sigo ya la “Mari” me hitió. Es ahora ella quien escribe. Quiere que hable de la lujuria de ser yo. De cómo me gusta provocarles para reír, provocarles para elegir, provocarles el deseo para luego huir y no es por miedo. Ahora huyo por valor, por el mío; ese que el temor alguna vez me quitó. -Que no quiero hablar de bellaqueo que después solo quieren que hable de eso porque para eso tengo un don. Con palabras los elevo, los llevo a ebullición y con un roce no se hace esperar la explosión. Sí, también soy presumida, tan presumida como la vida que elegí.-  
>!Mentira!< 
- Oye que sí; que ahora yo presumo y no asumo una opinión ajena como infortunio y designio que me aleja del destino que escribo para mi. No soy un castigo al contrario soy frenesí, no soy milagro tan poco es para tanto que los datos son los datos por lo tanto hay que probarlos. Así que como ya ando sin sentido como “Mari” me despido y los dejo con la boba a la que le gusta escribir para que sepan su sentir sin tener que mentir.-
Ya ven que es cierto lo que les digo,  no les mentí son varias las que me habitan, soy todas y en todas soy.  Antes les temía también a ellas. Es que son fuertes e insidiosas; son rebeldes y les gusta que me enfrente. A los miedos, a la gente y al mundo entero para ser quien en verdad soy yo. Por eso escribo, describiendo lo sentido, recordando lo vivido y soñando lo que pienso construir. Si no lo notaste vuelve a leer no soy una ni tres; somos cinco o quizás somos seis. Pero de todas soy yo la más serena, la que escribe con las cadenas esperando no ofender. Y en mi también hay poder; por seguir, por dejarme llevar y dejarlas salir. Las conozco son temerosas, son odiosas y presuntuosas, ellas (todas) saben cuánto valemos por eso siempre las dejo que vuelvan una y otra vez hasta que decidan quedarse y florecer.
*Este escrito estaba planeado para hoy mas no tenia una foto o dibujo pero instagram me regalo esta contradiccion gracias a Cristina Peri Rossi. Ahi se las dejo a ver si quedaron igual que yo. Espero sus comentarios...





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