El Espejo Del Baño

Los otros días estaba desnuda en el baño de mi casa. Mami puso un espejo cuadrado justo detrás del toilet. No sé cuál es su intención, nunca le he preguntado. La jodienda con el espejo es que lo que queda justo de frente es el torso y obviamente la barriga. Solo si eres una persona muy baja o muy alta evitas esto. De lo contrario tu barriga queda en primera plana. Así me pasa cada vez que voy, tengo una vista de mi barriga al quitarme la ropa o como en esta ocasión que entré desnuda. Ese día quedé una vez más frente a frente con la protagonista de este escrito.


Mi barriga tiene estrías blancas al frente, parecen rayos. Muchas de ellas llegaron luego de mis dos embarazos pero antes también habían. En los lados tengo unas que se ven rojizas o más oscuras en comparación con las blancas de frente. Está flácida. No recuerdo que en algún momento haya estado firme. En mi adolescencia no recuerdo haberme detenido en mi barriga. Simplemente la escondí, ni siquiera con una intención específica. Esconderla ya era un acto normal para mi tanto así que no es hasta ahora en mi adultez que he sido consciente de ello. 


Sigo de pie frente al espejo, observándola. No hay manera en la que pueda evitarlo. Ese espejo me recuerda que la tengo y más aún me recuerda cómo luce. Llevo mis manos a ella, la agarro; está dividida. La observo y la veo en tres partes. Me detengo en los waistbeads que la decoran que hacen más evidentes estas partes. Uno azul que se mantiene arriba del ombligo. Otro que es blanco y dorado se mantiene debajo y justo en el medio del ombligo. Finalmente tengo uno color cobrizo que se mantiene debajo de ella pero arriba del pubis. Este último se acomoda justo donde mi cesárea se marca. 


Con ambas manos levanté mis senos y hundí la barriga. Negué con la cabeza, pues a mi cerebro le gusta lo que ve. Un abdomen que luce  aplanado en comparación con mis nalgas que entonces se pusieron más redondeadas. Si me pongo de lado parezco una ese (S) pero una ese de marco más grande. Sé que esa figura está aceptada. Esa figura que tiene la gordura donde “va” justo ahí en las nalgas y senos pero lejos de la barriga, los brazos y la papada. Las estrías siguen ahí, pronunciándose cada vez más. Cansada por el peso de mis tetas las solté. Volví a respirar y ahí volvió mi barriga a su forma natural. 




Levanté mis hombros varias veces dejándole saber al universo que no me importaba, no me importa no lucir como se espera y me senté a orinar. Ahora miraba la lavadora si, (porque este baño es el del laundry) y pensé que debería preguntarle a mami por qué carajos puso ese espejo ahí. Será que es para limpiarse bien el culo y yo estoy usando el espejo para otra cosa que no es asegurarme tenerlo limpio. Ya me enteraré; mientras sigo viviendo otro día más siendo gorda, estando gorda y reconociéndome como tal. Asumiendo mi realidad salpicada con prejuicios aprendidos y luchando por eliminarlos para que mi barriga sea solo eso, una barriga; mi barriga.



¿Qué parte de tu cuerpo sería la protagonista si fueras a este escrito hablara de ti?

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